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Estado de la situación de los indicadores de Salud digital: Transformación digital basada en pruebas

By 16 febrero, 2016 No Comments

Existen muchos determinantes socioeconómicos, demográficos y tecnológicos que hacen poner en debate la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud y por tanto la necesidad de buscar instrumentos que contribuyan a su sostenibilidad al mismo tiempo que disminuyan la variabilidad de las intervenciones sanitarias,  asegurando el derecho de equidad  y mejorando, en definitiva, el acceso a los servicios de salud y la calidad de vida de los pacientes y de los ciudadanos en su conjunto. Las TIC son, en principio, un instrumento de mejora de la calidad de los servicios de salud y pueden contribuir a su sostenibilidad siempre que se acompañen de una buena gestión y una toma de decisiones fundamentada en pruebas de su efectividad.

Las políticas basadas en pruebas tienen su origen en el contexto de dotar a los niveles de gestión meso y macro de argumentos suficientes y objetivos, basados en estudios de calidad científica. Es el paso a la gestión de la Medicina basada en Evidencias que apoya las decisiones sanitarias de sus  profesionales. Las políticas basadas en pruebas son el mejor instrumento de gestión para poder  coordinar y armonizar las inversiones fortaleciendo los sistemas de salud y permitiendo un uso adecuado de los recursos y una base para la priorización de las intervenciones. También debería ser la base para asegurar una transferencia del conocimiento adecuada y la escalabilidad de programas sanitarios debidamente documentados su valor.

Los indicadores y los marcadores de valor añadido necesarios para tomar decisiones son múltiples y todos ellos necesarios para poder transformar nuestros sistema de salud. Dado que incorporamos a la política sanitaria elementos esenciales de innovación y nuevas tecnologías, el diseño de modelos de políticas basadas en pruebas, debe incorporar elementos estratégicos de política sanitaria y política de investigación, integrando ambos sistemas.  Hablamos por tanto de la necesidad de tener y establecer mecanismos de información y medidas que nos permitan una correcta gestión del conocimiento del sistema nacional de salud en torno a la Salud Digital.

En este sentido, contamos con la experiencia del Plan Europeo de eSaLud 2012-2020, que basándose en la información y la búsqueda de pruebas sentó una primera estrategia para facilitar la transformación digital de los sistemas sanitarios europeos.

El objetivo preliminar de la primera mesa de la Jornada del 27 de Enero era hacer un análisis de las fuentes de información disponibles y conocer el grado de penetración digital en nuestro sistema sanitario.  Sin embargo, las presentaciones y el debate concluyeron en importantes hallazgos y la necesidad de establecer mecanismos de análisis y de valoración de indicadores de progreso y de valor que periódicamente sean testimonio del avance de la salud digital y de sus logros, puesto que las expectativas e inversiones asociadas a la salud digital son altas.

Se consideraron cuatro áreas de estudio: Historia Clínica Electrónica, Receta Electrónica, Digitalización de imágenes e Indicadores asociados a la cronicidad y autogestión de la enfermedad por los pacientes.

Imagen de @storyhealthing

Los miembros de ASD que buscaron la información suficiente para preparar su indicador, tuvieron en general problemas para encontrarlos y ofrecer un mapa del estado de situación en todas las CCAA. Las fuentes de datos más fidedignas fueron los datos aportados por el Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad sobre penetración de HCE y Receta electrónica en el SNS. En cambio los datos para los otros dos pilares, imagen y cronicidad, fueron más difíciles de encontrar. Tanto fue así que Mª Angeles Medina y Miguel Angel Mañez idearon un estudio y crearon unos indicadores para constatar la información buscada.

Según los autores, la fuente de datos procedente de  estudios europeos periódicos ofrece una información parcial y no adaptada ni actualizada al contexto nacional.

Los hallazgos fundamentales de Santiago de Torres y Jaume Raventós fue que hay una penetración desigual en las CCAA de la HCE y dela RE. Los esfuerzos realizados por el MSSSI con la HCE del SNS están dando su fruto pero su usabilidad es diferente en unas comunidades y otras. Si bien los sistemas de información están bien implantados en primaria y especializada, la conexión e interoperabilidad de los sistemas entre niveles asistenciales y el acceso de los pacientes a su historia deja bastante que desear. Similares resultados se reportaron por Jaime del Barrio y M Angeles Medina y Miguel Angel Mañez.

Pero también se habló de la necesidad de medir indicadores de valor y de usabilidad en todas las áreas. De hacer más útil y seguro el uso de las tecnologías; de incorporar modelos que respeten las decisiones de los pacientes sobre su uso pero que lo faciliten con tecnologías y sistemas amigables.

En general, la sesión supuso un punto de encuentro y reflexión de todos los participantes del sistema para concluir con:

  • Necesidad de coordinación y de información homogénea de las CCAA.
  • Necesidad de definir  y medir indicadores de valor y de progreso de la digitalización.
  • Necesidad de abordar el tema de la interopabilidad: es preciso elaborar, consensuar, difundir y promover la adaptación de estándares desde el inicio
  • Necesidad de compartir la información entre niveles asistenciales
  • Necesidad de que el paciente acceda a su historia clínica como primera medida del empoderamiento, respetando su derecho a decidir y a través de tecnologías de fácil uso
  • Necesidad de mejorar la prescripción electrónica de forma más homogénea y de incluir elementos de valor.

Las presentaciones de la mesa y las grabaciones están disponibles en nuestro blog.

 

Francisca García Lizana

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