Fecha publicación: Mayo 2020

La emergencia sanitaria por COVID-19 ha requerido la movilización de la mayor cantidad posible de recursos sanitarios, lo cual ha supuesto que muchos pacientes que recibían atención médica ambulatoria en centros de atención primaria o de salud mental, por ejemplo, no pudieran seguir recibiendo atención médica. La condición de pacientes crónicos o individuos de riesgo de muchos de estos pacientes (por cuestiones de edad, co-morbilidades, etc.) hacía aconsejable reducir en todo lo posible que acudieran a las consultas médicas.

Este problema ha llevado a un aumento exponencial del uso de la telemedicina; en poco más de dos meses hemos avanzado más en este campo que en una década, con incrementos del 80 y hasta del 100% en algunas especialidades. La telemedicina no es una simple cuestión de emplear la mejor tecnología: se trata de construir un servicio no presencial que aborde de forma holística este tipo de consulta. También es importante trabajar en los indicadores de calidad y resultados, sin olvidar aspectos éticos y legales.

Para dar respuesta a los múltiples problemas y dudas prácticas que suscita el uso de la telemedicina, la ASD ha publicado una guía básica de recomendaciones. En ella, los profesionales sanitarios hallarán consejos y recomendaciones acerca de los siguientes temas: consideraciones clínicas, consideraciones tecnológicas, formación en telemedicina, evaluación y seguimiento de los servicios de tele-consulta, aspectos éticos y legales del uso de la tele-consulta.